Salud y Bienestar

Adicción afectiva, que es y como tratarla

La adicción afectiva forma parte de las llamadas nuevas adicciones, todos aquellos procesos que tienen características similares a las adicciones “clásicas” pero que no son provocadas por el abuso de una sustancia como las drogas (drogadicción) o el alcohol (alcoholismo).

En este caso, de hecho, es el reporte el objeto de la adicción, aquello de lo que no se puede prescindir y que envía al sujeto a la abstinencia cuando no está.

Adicción afectiva, también llamada adicción al amor, mira la relación de pareja como algo indispensable, condición esencial para su equilibrio y para su propia existencia. los adicto emocional no puede vivir sin el otro, le atribuye una importancia capital. El objeto de amor se coloca en el centro, en primer plano. Todo lo demás desaparece, comenzando por el que desarrolla la adicción.

El adicto emocional se cancela por completo, deja a un lado sus propias necesidades y necesidades para satisfacer las del otro, llega a negar todo sobre sí mismo para complacer a quienes lo rodean y complacerlo.

Detrás de este comportamiento hay un miedo indescriptible: el de ser abandonado.

Hablamos cada vez más a menudo sobre este problema, especialmente en este período posterior al bloqueo resultante de la emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19. Como se informa en un artículo de Vanityfair – Las adicciones que desarrollamos durante el encierro (y cómo salir de él) – la soledad forzada acentuó el estrés que, a su vez, indujo y acentuó ciertas adicciones, incluida la emocional, de principalmente mujeres.

Pero, ¿cuál es el identikit del empleado emocional?

Síntomas y características de la dependencia emocional.

Quienes desarrollan una adicción emocional presentan síntomas específicos como:

  • Miedo al abandono, ansiedad por separación y miedo constante a perder a su ser querido
  • Falta de autoestima, interés propio
  • Devoción extrema al otro, incluso cuando este actúa de forma degradante y humillante
  • Poca capacidad para tolerar la soledad.
  • Necesidad continua de atención y tranquilidad
  • Ausencia total de fronteras con respecto al socio: la relación se vuelve simbiótica
  • Culpa continua, ira

En muchos casos, pero no en todos, precisamente por el miedo a perder al otro, el adicto emocional también manifiesta uno celos patológicos. Como se subraya en un artículo del sitio Psicoterapia Roma Prati de la orden del Dr. Simone, dedicado al tema de los celos patológicos, a menudo este sentimiento extremo, caracterizado por un verdadero obsesión el uno con el otro y de intentar controlarloes solo el otro lado de una adicción emocional.

Por otro lado, aquellos con una adicción emocional también tienden a tolerar lo intolerable, para soportar lo que otros ni siquiera concebirían: violencia, humillación, comportamiento desvalorizado por parte de la pareja. Esto es especialmente cierto en el caso de codependencias, lo que lleva a vincularse con un individuo problemático que necesita ayuda urgentemente, difícil de manejar. Es lo que también se llama Síndrome de la Cruz Roja, para las mujeres, o síndrome del héroe salvador, para los hombres. El codependiente, de hecho, vive en la ilusión de poder salvar al otro, cambiarlo y transformarlo a través de la fuerza de su amor.

Detrás de todo esto, en realidad, hay enormes lagunas emocionales que intentamos llenar a través de la relación con el otro. Una relación siempre desequilibrada e insatisfactoria.

En las raíces de la dependencia emocional

Las raíces de la dependencia emocional hay que buscarlas en la infancia del individuo, en ese período de la vida en el que se desarrollan los modelos de comportamiento a los que nos referiremos en nuestra vida adulta. Más específicamente, la dependencia emocional tiene que ver directamente con la relación con nuestros padres o con los que nos cuidaron de niños. Aquellos que desarrollan adicción emocional muy a menudo han experimentado cuando niños experiencias de abandono y rechazo temprano.

Este tipo de dinámica puede ocurrir cuando el niño tiene padres demasiado rígidos y sancionadores, que inhiben los impulsos normales del niño y lo llevan a pensar que sus necesidades no son importantes.

O incluso cuando quien cuida al niño es sobreprotector, lo sostiene bajo una campana de cristal, impidiéndole expresarse libremente y sugiriendo implícitamente que no puede salirse con la suya, que no tienes fe en él. Este tipo de actitud conduce a desarrollar una baja autoestima y un bajo sentido de autoeficacia.

Así se inflige una herida profunda que no se cura y deja una marca en la psique, generando una profundo sentido de insuficiencia.

El mensaje que han recibido quienes sufren de adicción emocional es que no son suficientes, que no merecen amor.

Todo esto se proyecta sobre la forma en que viven las relaciones de pareja.

El adicto emocional ama otro idealizado del mismo amor intenso y visceral con el que amó al padre desaparecido, inalcanzable, ese adulto que debió haberlo cuidado y que, en cambio, lo hizo sentirse solo, abandonado e indigno de los cuidados, la atención y el amor que necesitaría.

En la relación de pareja, la dependencia emocional se alimenta del rechazo y la humillación. No porque el adicto emocional se complace en sufrir, sino porque trata de dar cuerpo y sustancia a deseo nunca satisfecho de poder cambiar al otro, para convencerlo de su valía.

Propone un esquema ya visto, sin saberlo, elige una pareja ausente, eficaz o problemática, reviviendo la situación de su infancia, en la ilusión de poder cambiarla y de ir a confirmar, con esta elección inconsciente, su propia imagen de sí mismo como indigno de amor.

Adicción afectiva: ¿cómo curarla?

¿Qué hacer cuando se da cuenta de que está sufriendo una adicción emocional? Cuando se da cuenta de que está viviendo en una relación que es una “trampa mortal” debido a una adicción, la mejor manera es buscar la ayuda de un psicoterapeuta experimentado.

Emprender un camino de psicoterapia permite tomar conciencia del problema, comprender su dinámica y causas e iniciar un lento y gradual proceso de cambio.

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