Salud y Bienestar

¿Cuál es la forma más segura de administrar medicamentos a los niños? La respuesta de los expertos

También les ocurre a los más pequeños contraer algunas dolencias, desde simples resfriados hasta enfermedades más graves, con la consecuente necesidad de tomar medicamentos. La administración de la cual, salvo complicaciones particulares que requieran hospitalización, queda a cargo de los padres, con todos los problemas que ello pueda conllevar.

Sabemos, de hecho, que no son pocos los adultos que, por error o por exceso de celo, acaban dando grandes cantidades del producto a sus hijos, con todos los riesgos para la salud derivados de una posible sobredosis.

Para reducir este tipo de incidencias, los fabricantes de medicamentos y las empresas especializadas en envases farmacéuticos, muchas veces de mutuo acuerdo, han pensado en posibles soluciones: una de las más populares, a juicio de los expertos, consiste en el uso de dispensadores para líquidos, como por ejemplo, los nuevos dispositivos Althena, que hacen que medir las dosis correctas de gotas o jarabe sea más fácil, rápido e intuitivo.

No a la cuchara: la alarma de los pediatras

Los viejos hábitos, ya sabes, son difíciles de morir. Sin embargo, el hecho de que estén ampliamente “probados” no significa que estén libres de riesgos. ¿Un ejemplo? El sistema de ‘cuchara’, tan querido por abuelos y abuelas, utilizado para la administración de jarabes y otros productos farmacéuticos comercializados en forma líquida.

¿Por qué es este un método peligroso? La respuesta proviene de los pediatras estadounidenses, quienes subrayan cómo esta ‘tradición’, de hecho, expone a los niños al riesgo de una posible sobredosis, tanto que desaconsejan abiertamente a las familias. En lugar de la cuchara, por lo tanto, es mejor usar herramientas más confiables.

El riesgo, de hecho, es que abunden las cantidades de gotas o jarabe, ya sea por un error de apreciación, bien por el deseo, más o menos consciente, de acelerar los tiempos de curación. Sin embargo, para un niño de pocos años, incluso una mínima diferencia en la dosis administrada puede causar graves daños a la salud, tanto que, en los casos más graves, es necesaria la intervención de un médico o incluso la hospitalización en una estructura. .

En resumen, no vale la pena en absoluto poner en peligro el bienestar y la salud de nuestros niños; mejor, más bien, buscar soluciones y herramientas alternativas, consideradas más seguras por los pediatras.

¿Cómo elegir un dispensador seguro?

Como hemos mencionado, el sistema de administración de medicamentos líquidos que, hasta la fecha, ha obtenido la mayor aprobación por parte de pediatras y médicos de familia es precisamente el dispensador. Además, entre los diferentes tipos de dispensadores, es el en forma de jeringa sin aguja el que ocupa el primer lugar en términos de fiabilidad y seguridad.

Las razones de este éxito son muchas: desde el diseño altamente intuitivo, que facilita su uso por parte de adultos que no tienen habilidades médicas particulares, hasta la adición de uno o más niveles de bloqueo, que evitan que tanto el fármaco se desperdicie. , si los pacientes pequeños pueden tomar en exceso.

Además, este tipo de dispensadores se pueden lavar y reutilizar fácilmente, incluso una y otra vez, por lo que no hay problemas relacionados con el impacto ambiental o la contaminación. En definitiva, estamos hablando de una solución destinada a aportar grandes beneficios y que, por tanto, también conviene adoptar en nuestros hogares.

Claramente, como ocurre con muchos productos, se debe prestar la debida atención tanto a la calidad de los materiales como a la funcionalidad del diseño. Por eso, para proteger el bienestar de los más pequeños de la ronda, es mejor contar con empresas y marcas reconocidas, que puedan brindar las garantías necesarias en este sentido.

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